Nietzsche

Nietzsche

Friedrich Wilhelm Nietzsche (15 de octubre de 1844- 25 de agosto del 1900) fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán del siglo XIX, considerado uno de los filósofos más importantes de la filosofía occidental, cuya obra ha ejercido una profunda influencia tanto en la historia como en la cultura occidental.

Escribió sobre temas tan diversos como el arte, la historia, la ciencia, etc. Hizo una crítica de la cultura, la religión y la filosofía occidental mediante la genealogía de los conceptos que las integran, basada en el análisis de las actitudes morales (positivas y negativas) hacia la vida.​ Este trabajo afectó a generaciones posteriores de dramaturgos, escritores…

Influencias

Presocráticos

Es uno de los primeros filósofos contemporáneos que los redescubre anteponiéndolos a las tres grandes figuras: Sócrates, Platón y Aristóteles.

Kant
Kant

Sin embargo la principal influencia, en este período se encuentra en el Kant de la «Critica de la razón pura». Kant distingue entre fenómeno y noumeno. El noumeno, las sustancias o cosas en sí mismas son inalcanzables, por tanto la metafísica tradicional es una simple «ilusión», es decir un deseo fallido de nuestro entendimiento que apoya la falsa creencia en una verdad absoluta.

Nietzsche acepta de Kant, su teoría del conocimiento, sólo conocemos las apariencias o fenómenos, en función de nuestras categorías mentales, cayendo en la ilusión del dogmatismo. Hay que decir, sin embargo, que la influencia kantiana la recibe a través de su eminente discípulo Arturo Schopenhauer, cuya imponente figura, fue atenuada por su gran contrincante Federico Hegel.

Ilustración

Nietzsche recibe el impacto del pensamiento crítico moderno, y especialmente de la ilustración, a través de los autores empiristas como Hume, y en especial de Rousseau con sus conceptos de bondad natural y contrato social. La bondad natural se transforma en el concepto nietzscheano de «inocencia del ser», y también en parte en la «voluntad de poder»; el contrato social roussoniano, es aceptado por Nietzsche como el origen social y convencional de lo que llamamos «verdad».

Schopenhauer
Schopenhauer

Es el principal precursor del vitalismo nietzscheano, al reinterpretar la epistemología kantiana, haciendo del fenómeno mera ilusión, tras la que se oculta la voluntad infinita y ciega, la fuerza, tendencia o impulso universal, que se objetiva, mediante el espacio y el tiempo, en una pluralidad de cosas, que no son otra cosa que la representación fenoménica, es decir, pura apariencia, de esa tendencia o voluntad universal; el ser humano es la individualización consciente de esa fuerza ciega; la voluntad humana es deseo siempre insatisfecho; por esto debe liberarse a través de la disolución del yo individual en la voluntad universal que promueven el arte, y la moral. Esto último es de clara inspiración budista. Quizá la mayor influencia sea la elaboración del concepto nietzscheano de la voluntad de poder.

Temas

Vitalismo

El vitalismo de Nietzsche, como decía, reivindica la vida como valor fundamental ya que considera que es lo único que tiene valor por sí mismo, todo lo demás sirve para vivir,  entiende la vida principalmente desde su valor biológico y emocional, dándole un énfasis especial al cuerpo, los sentimientos, instintos, pulsiones, etc.

Dionisíaco y apolíneo
Apolíneo y Dionisíaco

Lo apolíneo y lo dionisíaco se basa en la mitología de la Antigua Grecia. Este concepto de una dualidad es otorgado por Nietzsche sobre su interpretación de las figuras griegas de Apolo y Dioniso y su significado, proyectada sobre el mundo de las artes. Se trata de una dualidad contrapuesta y al tiempo complementaria de especial penetración en el mundo de la Literatura y las artes, y muy especialmente en el de las artes escénicas.

Apolo representa a través de la belleza lo elevado, lo racional, en tanto que Dioniso, dios de la vendimia, del vino, representaría lo terrenal, la sensualidad desatada; dos figuras que se las supone antagónicas, pero dos conceptos inherentes a la vida e imprescindibles en toda creación dramática.

Conocimiento y verdad

 En Nietzsche, la reflexión sobre el conocimiento adopta dos actitudes: antagónicas y complementarias. La primera, de sospecha, se apresta al desenmascaramiento del conocimiento como un modo de engaño o de ilusión, incluso como una manera de olvido: el conocimiento es propiamente desconocimiento; el saber, ignorancia. La segunda actitud, de escucha, atiende a la génesis de esas ficciones que pasan por verdades, a la recuperación de su sentido profundo, apuntando así a una «transvaloración de todos los valores». Ambas actitudes resultan así complementarias. Si la falsedad del conocimiento proviene del olvido o del enmascaramiento de su génesis, habrá de ser una genealogía la que desande el anterior camino y nos ponga en la pista del auténtico saber.

La voluntad es la verdadera «esencia» de la realidad. La realidad no es más que la expresión de la voluntad: ser es querer.

La realidad no es algo estático, permanente, inmutable; ni la consecuencia de algo estático, permanente, inmutable. Siendo el fruto de la voluntad ha de ser multiforme y cambiante, como aquella. La realidad es devenir, cambio, y no está sometida a otra determinación que a la de su propio querer. Y el querer de la voluntad, al igual que el de todo lo real, es un querer libre, que rechaza toda determinación ajena a su propio devenir. La voluntad, el querer, no se somete a lo querido, sino que se sobrepone a todos sus posibles objetos. No quiere «esto» o «lo otro», sino sólo su propio querer. Se trata de una voluntad libre y absoluta a la que Nietzsche denomina «voluntad de poder»: es una voluntad vital, expansiva, dominante… una voluntad que se engendra a sí misma y que quiere su propio querer.

Voluntad de poder
Voluntad de poder

Nietzsche describe lo que él consideraba el motor principal del hombre: la ambición de lograr sus deseos, la demostración de fuerza que lo hace presentarse al mundo y estar en el lugar que siente que le corresponde; todas esas son manifestaciones de la voluntad de poder. Otro punto particular de la voluntad de poder es que también representa un proceso de expansión de la energía creativa que, de acuerdo con Nietzsche, era la fuerza interna fundamental de la naturaleza.

Crítica a la cultura occidental

Según Nietzsche, la cultura occidental está viciada desde su origen, porque el error más peligroso de todos consiste en intentar instaurar la racionalidad a toda costa. El error de la filosofía griega habría sido la invención del «estatismo del ser» (Parménides) y del «bien en si» (Platón). La manera griega de ver el mundo, es interpretada por Nietzsche como un síntoma de decadencia. Es decadente todo aquello que se opone a todos los valores del existir instintivo y biológico del hombre. Hay que criticar a Platón para eliminar los errores de base; se trata de una crítica total a los tres mundos que son inventados por el hombre occidental y que son síntomas de su decadencia: El mundo racional, el mundo moral y el mundo religioso.

  • Método genealógico

Nietzsche propone una perspectiva nueva frente a la moral. Critica también la moral cristiana que se ha solidificado en Europa como la única moral existente. El método que utiliza en esta crítica va a ser el método genealógico, la búsqueda de los ancestros de la moral, de sus orígenes.

Moral
Moral

La moral de amos y la moral de esclavos es un tema central de las obras de Nietzsche (en especial su primer ensayo de La genealogía de la moral).

Nietzsche sostuvo que había dos tipos fundamentales de moral: la moral de amos y la moral de esclavos.

  • Moral de amos

Para los señores, el binomio «bien-mal» equivale a «noble-despreciable». Desprecian como malo todo aquello que es fruto de la cobardía, el temor, la compasión, todo lo que es débil y disminuye el impulso vital. Aprecian como bueno, en cambio, todo lo superior y altivo, fuerte y dominador. La moral de los señores se basa en la fe en sí mismos, el orgullo propio.

  • Moral de esclavos

Mientras la moral de amos se origina en el fuerte, la moral de esclavos nace del débil. Debido a que la moral de esclavos es una reacción a la opresión, esta envilece a sus opresores. Es lo inverso de la moral de amos. De por sí, es caracterizada por el pesimismo y el cinismo. Es creada en oposición a lo que la moral de amos valora como «bueno». No aspira a ejercitar la propia voluntad por la supremacía, sino por una cauta subversión. Su esencia es la utilidad: lo «bueno» es aquello que es más útil para toda la comunidad, no la supremacía.

Nihilismo

 Para Nietzsche el término nihilismo tiene dos significados distintos:

1) Por una parte, en sentido negativo, designa el largo proceso de decadencia de la cultura occidental que se inició con el socratismo y se prolongó con el platonismo y, especialmente, con la religión judeo-cristiana. Esta decadencia es fruto de una plena inversión de valores pues, desde Sócrates, se ha puesto la vida en función de la razón en lugar de poner la razón en función de la vida. Este conceptualismo socrático-platónico se acentuó con el cristianismo, cuyos valores de sometimiento, de resignación y de culpabilidad, son el fruto del resentimiento contra todo lo vital. El fruto de todo ello ha sido la pérdida de sentido del devenir, la formación de una moral de esclavos y de una metafísica de verdugos, que tiene en los sacerdotes a sus oficiantes. En este sentido, el nihilismo es el cumplimiento de la esencia de la metafísica occidental decadente, y coincide con el movimiento histórico propio de la cultura occidental.

2) Pero, por otra parte, el nihilismo tiene un sentido positivo encarnado en el método genealógico que desenmascara los falsos valores y proclama que «Dios ha muerto», lo que significa que no hay propiamente un sentido, y que aquellos que habían sido considerados los valores supremos se desvaloran.

El nihilismo tiene dos aspectos: uno negativo, en cuanto que es la esencia de la tradición judeo-cristiano-platónica; y otro positivo, como acción negadora de los falsos valores y como reflexión sobre los motivos que han conducido a él.

Obras

Algunas de las obras que escribió Nietzsche a lo largo de su vida fueron estas:

1881. Aurora

1886. Más allá del bien y del mal

1887. La genealogía de la moral

1888. El crepúsculo de los ídolos y El anticristo

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